Capítulo
7 Confesiones
Es por la mañana, Dani está
despierto. -Buenos días. –Le digo con mi voz ronca.
-Buenos días princesa.- Me dice
él dejándome un dulce beso en los labios.
-¿Llevas mucho rato despierto?
-Una hora más o menos.
-¿Porqué no me has despertado?
-Porque necesitabas descansar, y
me encanta ver como duermes así de tranquila.
-Que cuqui eres ¿pero por qué no
te has ido a ver la tele?
-Porque sé que no te gusta
despertarte sola, y menos después de una noche como esta. –Mis ojos se llenas
de lágrimas, no puedo ser más feliz en este momento.
-Gracias Dani, te quiero. –Le digo
abrazándome a él y escondiendo mi cara en su cuello para empezar a llorar.
-Yo también te quiero princesa.
-¿Vamos a desayunar? –Digo secándome
las lágrimas.
-Espera, tengo que contarte algo.
–Dice mirando hacia abajo. No me gusta nada esa expresión de culpabilidad en su
cara, aquí está pasando algo.
-Dime.
-Ayer no te conté todo sobre lo
que pasó con Cristina. –Definitivamente esto no me gusta, ni siquiera es capaz
de mirarme a los ojos. –Todo lo que te conté es cierto pero cuando estaba a
punto de irme… Me pidió que volviéramos, me dijo que me echaba de menos y que quería
otra oportunidad.
-Y le dijiste que no, ¿no? –Digo preocupada.
-¡Claro! Pero…
-¿Pero que Dani?
-Pero ella insistió en que me lo
pensara y en que quedáramos hoy y así lo acordamos.
-¡¿Cómo?! ¿Y por qué no me lo
contaste ayer?
-Esa era mi intención pero no
quería que te enfadaras y después de lo que pasó no me pareció buen momento. –No
me puedo creer que no me lo contara. Pasan unos segundos en silencio. –Anna di
algo.
-¡¿Y qué quieres que diga Dani?!
¡Si ya has quedado con ella pues ve me da igual! –Digo muy enfadada.
-¡No, no te da igual! ¡¿Qué
querías que le dijera?!
-¡Pues lo mismo que le dije yo
ayer a Miki! –Esto último le hace pensar y baja la voz, está arrepentido.
-Tienes razón, fui un imbécil, la
llamaré y le diré que no quedamos, que paso de ella. –Tras un momento de
silencio, recapacito.
-No. –Digo ya más calmada
rompiendo el silencio. –Ve, no se merece que la rechaces así; ve y díselo dulcemente,
a la cara.
-¿De verdad?
-Si, ya ha sufrido uno, ya que
vas a rechazarla hazlo bien.
-Esta bien cuqui. Por eso te
quiero tanto, porque eres capaz de dejar a un lado los celos para que ella no sufra.
-¡Oye! ¡Quién ha dicho nada de
celos! –Digo haciéndome la ofendida.
-Venga Anna, admite que estabas
celosa, que no podías soportar perderme. –Dice travieso.
-¡Serás creído! Yo te iba a
proponer continuar donde nos interrumpieron anoche pero ahora ahí te quedas. –Digo
yo dirigiéndome hacia el baño. Antes de que me de tiempo ha cerrar la puerta ya
tengo a Dani abrazándome por detrás.
-Venga Annita que era broma. –Me dice
dejándome suaves besos en el cuello, sabe que ese es mi punto débil, como lo
odio ahora mismo.
-Ugg como te odio. –Le digo echando
la cabeza hacia atrás como acto reflejo.
-Eso no te lo crees ni tú cuqui.
-Lo que tú digas, sigo enfadada. –Digo
con el último hilo de voz que me queda.
-Venga si lo estás deseando. –Saco
fuerzas de donde puedo y sigo en mis treces.
-No, no vamos a hacer nada.
-Ugg, está bien. –Dice mosqueado.
-¿Desayunamos cari?
-Vale. –Preparamos el desayuno y
nos lo tomamos sin hablar, Dani sigue picado.
-Venga Dani no te enfades.
-No estoy enfadado.
-Va, no te pongas así. –Le digo dándole
un beso largo y sentido.
-Venga cuqui, como me iba a
enfadar contigo por eso.
-¿Seguro que no estás enfadado? –Digo
con voz de niña buena.
-Seguro Annita. –Me dice
dejándome un beso, un beso apasionado que quiere ir a más. Sin dejar de
besarnos nos dirigimos hacia la habitación, camino de espaldas, Dani me sujeta
por la cintura. Al llegar a la puerta cerrada me choco contra ella. Dani me va
dejando una serie de besos por la mandíbula y el cuello, donde se detiene haciéndome
sentir un cosquilleo que me recorre todo el cuerpo. Baja sus manos hasta mi
trasero y me da impulso para que salte y quede enganchada a su cintura. Suelto
una mano de su cuello y abro la puerta.
Entramos en la habitación, Dani
me deja en la cama y se tumba encima mio con cuidado de no aplastarme. Seguimos
besándonos, ahora soy yo la que le dejo dulces besos en su cuerpo, él me quita
la camiseta y ambos quedamos en ropa interior. Está apunto de
desabrocharme el sujetador y…
Me encanta tu historia es GENIAAAL! sigue así SIGUIENTEEEEE! (por cierto soy @sarasanz3 ^^ )
ResponderEliminar