martes, 16 de octubre de 2012


Capítulo 7 Confesiones

Es por la mañana, Dani está despierto. -Buenos días. –Le digo con mi voz ronca.
-Buenos días princesa.- Me dice él dejándome un dulce beso en los labios.
-¿Llevas mucho rato despierto?
-Una hora más o menos.
-¿Porqué no me has despertado?
-Porque necesitabas descansar, y me encanta ver como duermes así de tranquila.
-Que cuqui eres ¿pero por qué no te has ido a ver la tele?
-Porque sé que no te gusta despertarte sola, y menos después de una noche como esta. –Mis ojos se llenas de lágrimas, no puedo ser más feliz en este momento.
-Gracias Dani, te quiero. –Le digo abrazándome a él y escondiendo mi cara en su cuello para empezar a llorar.
-Yo también te quiero princesa.
-¿Vamos a desayunar? –Digo secándome las lágrimas.
-Espera, tengo que contarte algo. –Dice mirando hacia abajo. No me gusta nada esa expresión de culpabilidad en su cara, aquí está pasando algo.
-Dime.
-Ayer no te conté todo sobre lo que pasó con Cristina. –Definitivamente esto no me gusta, ni siquiera es capaz de mirarme a los ojos. –Todo lo que te conté es cierto pero cuando estaba a punto de irme… Me pidió que volviéramos, me dijo que me echaba de menos y que quería otra oportunidad.
-Y le dijiste que no, ¿no? –Digo preocupada.
-¡Claro! Pero…
-¿Pero que Dani?
-Pero ella insistió en que me lo pensara y en que quedáramos hoy y así lo acordamos.
-¡¿Cómo?! ¿Y por qué no me lo contaste ayer?
-Esa era mi intención pero no quería que te enfadaras y después de lo que pasó no me pareció buen momento. –No me puedo creer que no me lo contara. Pasan unos segundos en silencio. –Anna di algo.
-¡¿Y qué quieres que diga Dani?! ¡Si ya has quedado con ella pues ve me da igual! –Digo muy enfadada.
-¡No, no te da igual! ¡¿Qué querías que le dijera?!
-¡Pues lo mismo que le dije yo ayer a Miki! –Esto último le hace pensar y baja la voz, está arrepentido.
-Tienes razón, fui un imbécil, la llamaré y le diré que no quedamos, que paso de ella. –Tras un momento de silencio, recapacito.
-No. –Digo ya más calmada rompiendo el silencio. –Ve, no se merece que la rechaces así; ve y díselo dulcemente, a la cara.
-¿De verdad?
-Si, ya ha sufrido uno, ya que vas a rechazarla hazlo bien.
-Esta bien cuqui. Por eso te quiero tanto, porque eres capaz de dejar a un lado los celos para que ella no sufra.
-¡Oye! ¡Quién ha dicho nada de celos! –Digo haciéndome la ofendida.
-Venga Anna, admite que estabas celosa, que no podías soportar perderme. –Dice travieso.
-¡Serás creído! Yo te iba a proponer continuar donde nos interrumpieron anoche pero ahora ahí te quedas. –Digo yo dirigiéndome hacia el baño. Antes de que me de tiempo ha cerrar la puerta ya tengo a Dani abrazándome por detrás.
-Venga Annita que era broma. –Me dice dejándome suaves besos en el cuello, sabe que ese es mi punto débil, como lo odio ahora mismo.
-Ugg como te odio. –Le digo echando la cabeza hacia atrás como acto reflejo.
-Eso no te lo crees ni tú cuqui.
-Lo que tú digas, sigo enfadada. –Digo con el último hilo de voz que me queda.
-Venga si lo estás deseando. –Saco fuerzas de donde puedo y sigo en mis treces.
-No, no vamos a hacer nada.
-Ugg, está bien. –Dice mosqueado.
-¿Desayunamos cari?
-Vale. –Preparamos el desayuno y nos lo tomamos sin hablar, Dani sigue picado.
-Venga Dani no te enfades.
-No estoy enfadado.
-Va, no te pongas así. –Le digo dándole un beso largo y sentido.
-Venga cuqui, como me iba a enfadar contigo por eso.
-¿Seguro que no estás enfadado? –Digo con voz de niña buena.
-Seguro Annita. –Me dice dejándome un beso, un beso apasionado que quiere ir a más. Sin dejar de besarnos nos dirigimos hacia la habitación, camino de espaldas, Dani me sujeta por la cintura. Al llegar a la puerta cerrada me choco contra ella. Dani me va dejando una serie de besos por la mandíbula y el cuello, donde se detiene haciéndome sentir un cosquilleo que me recorre todo el cuerpo. Baja sus manos hasta mi trasero y me da impulso para que salte y quede enganchada a su cintura. Suelto una mano de su cuello y abro la puerta.
Entramos en la habitación, Dani me deja en la cama y se tumba encima mio con cuidado de no aplastarme. Seguimos besándonos, ahora soy yo la que le dejo dulces besos en su cuerpo, él me quita la camiseta y ambos quedamos en ropa interior. Está apunto de desabrocharme el sujetador y…

1 comentario:

  1. Me encanta tu historia es GENIAAAL! sigue así SIGUIENTEEEEE! (por cierto soy @sarasanz3 ^^ )

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