Capítulo
17. Del llanto a la risa
Estoy sentada en el sofá con
Dani, tras calmarnos un poco decidimos ponernos a hablar del tema.
-¿Qué vamos a hacer Dani?
-¿A qué te refieres?
-A que cómo le vamos a contar
esto a nuestros padres y lo más importante cuándo.
-Puff, eso no lo había pensado, ¿tú
que quieres hacer?
-No sé, por un lado se lo
contaría ya pero por otro sería mejor esperar un poco ¿no?
-Sí, creo que sí, aún tenemos que
asimilarlo del todo.
-Esto va a ser un gran cambio en
nuestras vidas. –Digo derrumbándome otra vez, solo tengo ganas de eso, de
llorar hasta que mi cabeza organice todos mis pensamientos.
-No llores Anna por favor. –Dice Dani
abrazándome. Llevo una hora llorando abrazada a Dani, su cara es un poema, lo
que se supone que es una gran alegría se está convirtiendo en una tragedia. De
repente mis lágrimas se paran en seco, dejo de llorar de golpe y me incorporo
sin decir palabra, Dani se asusta ante tal reacción. Tras mi último pensamiento
me doy cuenta de que no sé por qué lloro, no tengo motivo, voy a ser madre y no
solo eso, voy a tener un hijo con la persona que más quiero en este mundo. Una
amplia sonrisa ilumina mi cara, ahora sí definitivamente Dani no sabe que
pensar y solo puede hacer una cosa para salir de dudas arriesgándose a mi
reacción, preguntar.
-¿Estás bien Anna? ¿En qué piensas? – Dice algo asustado.
-Sí, estoy bien. –Digo plantándole
un enérgico beso en los labios. –Pienso que he sido una tonta, que no tengo que
llorar, que voy a ser mamá, voy a tener un hijo contigo y eso es lo mejor que
me podría pasar en la vida. –Dani al fin se tranquiliza, sonríe y me coge en
brazos dándome mil vueltas, está loco pero es mi loco. Después se sienta
dejándome encima de él y me besa, un beso dulce y delicado.
-Ahora mismo solo tengo ganas de
gritar a los cuatro vientos que voy a ser padre. –Dice con un brillo especial
en sus ojos.
-Jajaja, estás loco cari.
-Sí, tienes razón, estoy loco,
loco por ti y por el maravilloso bebé que vamos a tener. –Definitivamente ya no
le veo el lado malo a esto. –Bueno, que tal te encuentras, ¿estás bien?
-Sí, creo que sí.
-Esta tarde llamaremos a Pablo
pero hoy te quedas en casa como habíamos acordado vale.
-Esta bieeen, eres peor que mi
madre.
-¡Oye! ¡Retira eso! –Dice comenzando
una guerra de cosquillas.
-¡Vale, vale! Jajajaja ¡Lo
retiro! Jajaja
Y así entre risas y carantoñas
pasamos la mañana imaginando lo felices que seremos en unos meses.